Una vida dedicada a cuidar, transformar y trascender.
Durante más de cuatro décadas, mi camino ha estado ligado al cuidado, la salud, el aprendizaje y el servicio.
Hoy, toda esa experiencia encuentra nuevas formas de expresarse a través del emprendimiento, la escritura y proyectos que buscan generar un impacto positivo en la vida de otras personas.
Todo comenzó con una vocación: cuidar.
Desde muy pequeña descubrí una profunda inclinación por ayudar a los demás. Con el tiempo entendí que aquella sensibilidad era el origen de lo que terminaría convirtiéndose en el propósito de mi vida.
Abrir camino también significó desafiar lo establecido.
Crecí en una familia de siete hermanos y en una época en la que las expectativas para las mujeres eran muy distintas a las actuales.
Convertirme en la primera de las cuatro mujeres de mi familia en estudiar una carrera profesional significó mucho más que ingresar a la escuela de enfermería.
Significó romper paradigmas, enfrentar cuestionamientos y comenzar a construir mi propio destino desde el conocimiento, la disciplina y la vocación de servicio.
Más de cuatro décadas aprendiendo, sirviendo y liderando.
Elegir esta profesión fue darle una dirección a una vocación que había nacido mucho antes: acompañar, aliviar y cuidar.
Los cambios en la salud, la tecnología y los modelos de atención fortalecieron mi convicción de que la formación permanente es una responsabilidad para quienes elegimos servir.
A lo largo de los años asumí responsabilidades en gestión, docencia, investigación y liderazgo, trabajando junto a equipos comprometidos con mejorar la atención y el bienestar.
De cuidar personas a crear soluciones.
Con el paso de los años comprendí que muchos de los retos del cuidado no podían resolverse únicamente dentro de los hospitales.
Esa visión me llevó a emprender proyectos que integran experiencia, organización, tecnología y colaboración para responder a nuevas necesidades del sector salud.
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También aprendí que quienes cuidan necesitan ser cuidados.
Durante gran parte de mi vida mi prioridad fueron mi familia, mis pacientes, mis estudiantes, mis colaboradores y mis responsabilidades.
Con el tiempo comprendí algo esencial: cuidar bien de los demás también requiere aprender a cuidar de uno mismo.
Como madre, abuela, profesionista, cuidadora y también como persona que en determinados momentos ha necesitado recibir apoyo, he podido comprender el cuidado desde prácticamente todos sus ángulos.
Todo forma parte de una misma historia.
Mi familia, mi profesión, mis proyectos, mis libros y cada experiencia vivida forman parte de un mismo propósito.
Contribuir, desde lo que soy y lo que he aprendido, a transformar positivamente la vida de otras personas y a construir un legado para las nuevas generaciones.
Mi historia sigue escribiéndose.
Hoy continúo aprendiendo, creando y compartiendo nuevas formas de contribuir al cuidado, al bienestar y al desarrollo de las personas.
Porque cuidar nunca ha sido solamente mi profesión. Ha sido la esencia de mi propósito de vida.